Elegir quién va a vender tu vivienda no debería depender solo de quién te promete el precio más alto o de quién cobra menos honorarios.
Vender una propiedad implica poner en manos de otra persona una operación importante, con decisiones que afectan a tu patrimonio, tus plazos y tu tranquilidad.
Por eso, antes de contratar a alguien, conviene mirar algo más que una valoración atractiva o una buena presentación comercial.
Que no te diga solo lo que quieres oír
Una de las primeras señales de un buen profesional es que sea capaz de decirte la verdad.
Si considera que el precio que tienes en mente no está bien posicionado, debería explicarte por qué. Y si cree que no hace falta bajar, también debería defenderlo con argumentos.
Desconfía de quien te da una cifra solo para conseguir la vivienda y después empieza a pedir rebajas a las pocas semanas.
Un buen agente del propietario no trabaja para conseguir tu encargo. Trabaja para conseguir una buena venta.
Que tenga una estrategia antes de publicar
Publicar no es una estrategia.
Antes de salir al mercado, el profesional debería analizar la vivienda, su documentación, su estado, la competencia, el perfil de comprador y la mejor forma de presentarla.
También debería saber responderte a preguntas como:
- ¿A qué comprador vamos a dirigirnos?
- ¿Qué debemos mejorar antes de publicar?
- ¿Qué fotografía debe ser la principal?
- ¿En qué canales debe aparecer?
- ¿Cómo vamos a medir la respuesta del mercado?
Si la respuesta es simplemente “la subimos a los portales y vemos qué pasa”, falta planificación.
Que sepa defender tus intereses
Cuando llegue una oferta, necesitarás algo más que un intermediario que te diga:
“Han ofrecido esta cantidad. ¿Qué hacemos?”
Un buen profesional debe ayudarte a analizar el conjunto.
Precio, solvencia del comprador, financiación, plazos, arras, condiciones, mobiliario y fecha de entrega.
Su papel debe ser ayudarte a decidir qué te conviene aceptar, qué negociar y qué puede ponerte en riesgo.
Eso es representar al propietario.
Que tenga capacidad para colaborar
Trabajar con un único responsable no debería significar reducir la difusión de tu vivienda.
Al contrario.
El profesional que elijas debería pertenecer a diferentes redes inmobiliarias, colaborar con otras agencias y facilitar que otros agentes puedan ofrecer tu propiedad a sus compradores.
La diferencia es que tú sigues teniendo un único interlocutor, un mismo precio y una estrategia coherente.
El objetivo no es que cinco agencias compitan entre sí por tu vivienda.
El objetivo es que muchos profesionales puedan ayudarte a encontrar comprador mientras una sola persona coordina y protege tus intereses.
Que filtre antes de abrir tu casa
No todo el que pide una visita está preparado para comprar.
Un buen agente debería saber quién va a entrar en tu vivienda, qué busca, si necesita financiación y si la propiedad realmente encaja con sus necesidades.
Tu tiempo y tu intimidad también forman parte de la operación.
No necesitas una agenda llena de visitas.
Necesitas compradores con posibilidades reales.
Que te mantenga informado
Uno de los mayores motivos de frustración de los propietarios es no saber qué está ocurriendo.
Se publica la vivienda, pasan los días y apenas reciben información.
El profesional que elijas debería explicarte qué respuesta está teniendo el anuncio, qué comentarios hacen los compradores, qué objeciones se repiten y si conviene modificar alguna parte de la estrategia.
No necesitas que te diga siempre que “todo va bien”.
Necesitas saber qué está pasando.
Que tenga experiencia cuando aparecen problemas
Una compraventa rara vez consiste únicamente en encontrar comprador y firmar.
Puede aparecer una discrepancia registral, una incidencia urbanística, un problema con la financiación, una condición inesperada en las arras o un retraso en la escritura.
Es precisamente en esos momentos cuando más se nota la diferencia entre alguien que publica viviendas y alguien que sabe dirigir una operación.
La experiencia no sirve para presumir de años.
Sirve para anticipar problemas y saber cómo actuar cuando aparecen.
Y, sobre todo, que sepas a quién representa
Esta es probablemente la pregunta más importante:
¿A quién representa el profesional que estás contratando?
Como propietario, necesitas saber que existe alguien sentado de tu lado de la mesa.
Alguien que pueda colaborar con compradores, agencias, bancos, técnicos y notarios, pero que tenga claro quién es su cliente.
Eso es lo que debe hacer un agente del propietario.
¿Estás pensando en vender tu vivienda?
Antes de elegir a quién confiarla, pregunta cómo va a trabajar, cómo va a defender tu precio, cómo va a ampliar la difusión y cómo te mantendrá informado.
Porque no estás eligiendo únicamente quién publicará tu casa.
Estás eligiendo quién te representará durante toda la operación.
Si quieres conocer cómo trabajo como agente del propietario, solicita una primera reunión y estudiemos tu caso.
